Un mecanismo de defensa natural del ser humano cuando una persona cercana, valiosa y querida te falta, es actuar como si todavía estuviese en tu vida. Minimizando el impacto de su ausencia simplemente, negándola. Probablemente pensemos que esa podría ser una forma de actuar inmadura. Y esa es precisamente la cara nos ha ofrecido hoy este Barça, la de un equipo inmaduro y todavía por hacer, que no ha asumido aún la baja de su megaestrella.

Es lógico que los jugadores se acerquen a las versiones que conocen, donde se sienten más seguros, sobre todo si no hay nadie desde arriba que agite el árbol. Como también es en cierta manera una decisión con sentido común, el no querer trastocar todos los planes desde el minuto uno, desnudando a tus jugadores a los ojos de toda Europa.

Si además de todo eso, el rival es uno de esos equipos correosos, físicos, que no te ceden la iniciativa sino que, como ya recordaba Joan Barriach en la previa, buscarían ir al límite en cada acción. Forzando el error del rival en casi cada jugada. Se daban todos los ingredientes para que este Barça imberbe y huérfano sin Leo, que todavía no ha adquirido los mecanismos de seguridad suficientes, no tuviera una plácida noche de Champions.

Disposición natural del Barça con su típico cuatro-tres-tres, con un pieza por pieza sobre los habituales Leo y Alba, por parte de Sandro y Mathieu. Evidentemente unos cuantos escalones por debajo ambos sobre los habituales titulares. Por parte del Bayer podíamos observar un cuatro-cuatro-dos con una presión alta exagerada, como hacía tiempo que no se veía en el Camp Nou y que ponía de manifiesto la evidente superioridad física del equipo alemán.

¿Quiero esto decir que el Bayer era un equipo inabordable? Ni mucho menos. Su presión como ya hemos dicho, superlativa hasta el dramatismo, a poco que hubieran existido un mayor número o al menos mejores mecanismos de salida, se podría haber vuelto en su contra; el espacio en la zona de tres cuartos bávara era latifundista y de haberse buscado de una manera efectiva, podría haber hecho mucho daño a la portería muy bien defendida ayer por Leno. Y de hecho dicha zona de aceleración fue el objetivo de explotación de un virtuoso Iniesta, mientras se lo permitió su bíceps femoral.

El gol del Bayer vino en una jugada a balón parado, esta vez un corner, excelentemente ejecutado por el diez turco que, como ya sabíamos, tiene un guante en su diestra. Podríamos decir que hubo un fallo en cadena, desde el jugador que en esas jugadas cierra el primer palo, Suárez, pasando por el central que cubría al rematador griego, Mathieu y, el hombre que últimamente parece el chivo expiatorio de las noches negras azulgranas; ter Stegen, supuestamente dueño del área pequeña. En realidad la ejecución alemana fue bastante cercana a la perfección.

Capítulo aparte merece precisamente el guardameta alemán del Barça; minuto uno del partido y saca un balón mortal a Chicharito. Continuidad, continuidad y continuidad en su juego de pies. Y sacar la mano cuando le corresponde. Quizá la mejor noticia ayer ante la ya varias veces mencionada presión del Leverkhusen. No me cabe la menos duda, Marc-André es un guardameta llamado a ofrecer grandes noches en el Camp Nou. Paciencia.

Cuando Leno parecía imbatible, cuando la lesión de Andrés nos dejaba sin nuestro mejor jugador en el césped. Cuando Neymar había abandonado la cal para sentirse protagonista. Cuando cada disparo del Barça acababa en la maraña de piernas blancas. Llegó la épica del, recordemos, actual campeón de Europa. Los cambios ayudaron a naturalizar al equipo, precisamente desnaturizándolo. Con la salida de Jordi Alba por el lesionado Iniesta, Masche y Busquets pasaban al centro del campo. Munir salía por un desafortunado Sandro. Y Sergi Roberto, un jugador recuperado por Luis Enrique y que, no tiene más remedio que sumar, entraba por el croata Rakitic. El sistema era mucho más flexible, lo que pedían los once jugadores que había en el campo. Y cada jugador se aproximó a su mejor versión.

Primero una arrancada de Sergi Roberto, que por fin se asemeja al interior que algunos vimos en el B, acabó con un gol de él mismo en un rechace de Leno a remate de Munir. Y posteriormente sería un enorme Suárez el que batiera con un golazo inapelable y por la escuadra el servicio de Munir, enormemente participativo y encarando el partido desde su entrada al cesped.

Importante victoria en Champions para ser líderes de grupo, pero lo más importante; crecimiento exponencial del equipo y remontada de esas que hacen madurar al grupo.

NOTAS

Ter Stegen (7): Fundamental en un par de balones definitorios y clave en dar continuidad a la jugada ante la presión alemana. A mejorar el dominio del área pequeña. Ese gol a la salida de un corner…

Alves (5): Esta tardando, lesión mediante, el brasileño en coger la forma esta temporada. No dudamos que llegará, pero todavía no lo ha hecho.

Piqué (6): Mejorable, sobre todo si sabemos el techo que tiene el, probablemente, mejor central de Europa. En cuanto encadene tres o cuatro partidos seguidos, volverá a ser clave.

Mascherano (7): El jefecito ayer volvió a ejercer como tal. Le sigue faltando agilidad en la jugada, pero cuando se trata de ir a límite como ayer, no se esconde.

Mathieu (5):  No es lateral. Y cada vez lo es menos. Bastante hace en acciones correctoras, pero ha dejado de sumar con balón o incorporándose arriba.

Busquets (7): Intentó aplacar el fuerte ritmo alemán con y sin balón, sin apenas conseguirlo. Pero cada balón que pasaba por sus pies salía mejorado.

Rakitic (5): El croata es otro que está tardando en llegar esta temporada. Ayer se vio superado por el ritmo del partido y se mostró impreciso en varios gestos técnicos. Se le espera.

Iniesta (7): El manchego estuvo fino y pudo ser el “man of the match”, si su lesión muscular no se lo hubiese impedido.

Sandro (5): Batallador. Tuvo ese par de ocasiones que hubieran cambiado el signo del partido en la primera parte. Tendrá más oportunidades.

Luis Suárez (7): Una garantía. Un jugador al que engancharse cuando pintan bastos. Nunca, nunca, nunca baja los brazos.

Neymar (7): En la primera parte, pegado a la cal, apenas pudo entrar en juego. En la segundo se puso los galones y a sus hombros y en los del uruguayo, el Barça creyó que podía remontar esto.

Alba (7): Cuando salió al terreno de juego se mostró como lo que es. Hoy por hoy imprescindible en este equipo, su lectura de cómo provocar superioridades en banda no la tiene hoy nadie más en la plantilla.

S. Roberto (8): Gratísima noticia. Empieza a ser el jugador que apuntaba hace unos años. Y seguirá teniendo protagonismo por culpa de las lesiones.

Munir (6): Por calidad debería de estar por delante de Sandro en esta guerra. De él depende…