Goleó el Barça al Sporting en un partido que no duró 90 minutos sino 130, hasta que en las postrimerías de la rueda de prensa post-partido Luis Enrique anunció que no será entrenador del Barcelona a partir de junio.

La confesión de Lucho, tan imprevista como sopesada en apariencia, pilló a contrapié a los 50.000 culers que abandonaron l’Estadi con el buche lleno de goles en tanto que el resultado (6-1) le serviría a los azulgrana para voltear la eliminatoria de Champions contra el Paris Saint-Germain.

Luis Enrique dispuso de nuevo al equipo en una formación de 3-4-3, alineando a Mascherano junto a Alba y Umtiti en defensa y dándole continuidad a Rafinha en el costado diestro de la medular, del mismo modo que repitieron Busquets y Rakitic con respecto al Calderón e Iniesta cedió su puesto a Denis Suárez.

El nuevo esquema, si bien trabaja directamente sobre la disfunción más visible que venía arrastrando este Barça –el desuso del sector diestro en la ofensiva-, expone más si cabe a ter-Stegen, como constató un Burgui que puso en jaque el marco custodiado por el teutón con mayor constancia de la deseada durante el primer acto, en el que los blaugrana, a pesar de la incesante actividad de Neymar, la testa certera de Messi y el colmillo afilado de Suárez, volvieron a arrojar un crisol de interrogantes en cuanto al funcionamiento de su aparato defensivo que hace muy difícil pensar en una machada contra el PSG el próximo miércoles.

De igual forma que la retaguardia se resiente, sí que la adición de un cuarto centrocampista le confiere mayor geometría al ataque culé, agradecido Messi con la presencia de un Rafinha cuyo desempeño pegado a la cal contribuye a una mejor circulación de balón así como permite la descongestión de la poblada zona central, de modo que se multiplican los espacios por dentro y, por tanto, es más sencillo conectar con Leo.

Ya sin Suárez, Alcácer puso el 4-1 y se destensó de mala manera la contienda, que perdió todo interés una vez Messi abandonó el terreno de juego en beneficio de André Gomes. No obstante, el frenético Neymar se obstinó en abrir su cuenta goleadora en Liga en el Camp Nou y regaló una excelsa ejecución de libre directo que hizo justicia a su partido y, por qué no decirlo, a su 2017. Finalmente, Rakitic le puso rubrica a la #remuntada (¿¿¿???), trallazo mediante.

LAS NOTAS

Ter-Stegen (6): Apenas tuvo que estirarse en una ocasión para repeler un chut de Burgui.

Mascherano (6): Asistió a Messi en la acción del primer tanto, sufriente hasta que fui sustituido Burgui.

Umtiti (7):Otra actuación solvente del galo, y van tantas como partidos ha jugado.

Alba (6): No pudo proyectarse en ataque como habitualmente. Cumplió atrás.

Busquets (5): Volvió a cometer algún fallo en salida de balón impropio del futbolista que es.

Denis (7): Muy dinámico, el equipo agradeció su movilidad.

Rakitic (6): Desde que se cortó la melena es un futbolista-coñazo. Anotó un gol tan bello como intrascendente.

Rafinha (7): El Barça no puede –ni debe- renunciar a la amplitud que ofrece el pequeño de los de Cuéntame.

Messi (7): Un día más en la oficina. Pudo descansar media hora.

Suárez (7): Doblete rutinario con volea de aúpa. Le regaló el segundo tiempo a Alcácer.

Neymar (9): Su vertiente generadora es aún más atractiva que la goleadora. Cuando confluyan ambas y Messi cambie la pelota por la cachaba, pondrá Europa a sus pies.

Alcácer (6):Marcó nada más entrar. Móvil e insistente.

Gomes (SC): Por lo menos no le pitaron.

Sergi Roberto (SC): Entró por Rafinha. Sin trascendencia.

Luis Enrique (10): Una reseña para un mito.