Si hay alguien consciente de que este equipo no es el mismo sin Leo que con él en el campo, ese es el entrenador por ende, sus representantes sobre el césped.

Si existe alguna posición que refleja la forma de entender un juego de un entrenador, esa es la de mediocentro y en el Barça esa posición tiene nombre y apellidos; Sergio Busquets. Pero también existe una posición de “nueva” creación que también debemos añadir a la lista de cambios en este ADN del Barça que ha propuesto el asturiano. Y dicho rol es el de nueve, siendo Luis Suárez probablemente el mejor delantero centro que se podía esperar en este equipo.

Ambos, por destacar a alguien ayer, dieron un paso al frente y se hicieron dueños del juego, cada uno en su parcela, cada uno a su manera.

Se presentaba ayer el equipo volviendo a su disposición original de un cuatro-tres-tres, pero hasta ahí los parecidos con el Barça de hace unas semanas. El equipo presentaba en el once inicial las ausencias de los jugadores más importantes por línea que dispone actualmente: Piqué, Iniesta y el ya mencionado Leo. A cambio tenía un once peculiar, partiendo de una pareja de centrales con Mascherano de mariscal, acompañado por un Mathieu que, no nos engañemos, es el cuarto central de este equipo y gracias.

En la medular tenía a Rafinha, probablemente el interior más en forma del equipo y a Rakitic, que ayer por fin se volvió a parecer a ese interior titular indiscutible del año pasado.

Para “sustituir” a Leo nos encontrábamos con un jugador que está pagando su aclimatación bien cara este año. Ayer volvía a jugar en una posición nueva para él, la de “extremo” diestro. Pero su falta de lectura en esa posición y en general en el juego azulgrana, volvía a pasar factura y era el jugador más fuera de lugar que había ayer en el césped con diferencia. Cuidado, que nadie dude que el portugués será referencia de este equipo, más pronto que tarde, pero sus mareos de posicionamiento, supongo enfocados a que su aprendizaje del juego se acelere, no ayudan mucho.

Le acompañaban los clásicos. Suárez del que ya hemos hablado antes, y un Ney que merece un capítulo a parte. Que se escondan los que dudaban de él, de su calidad, de que probablemente acabe siendo “el sustituto”, porque el jugador brasileño es, hoy por hoy, el jugador de mayor calidad que existe, no ya en el Barça, sino en toda Europa.

Será un gran problema la lesión de Rafinha cuando apenas llevábamos diecisiete minutos de partido, pero ayer normalizó el panorama de forma automática. Entro Alcácer, que ayer realizó su mejor partido como blaugrana, gol incluido. Y se situó el valenciano en el extremo diestro, pasando el portugués a su posición de interior donde mejor se desenvuelve, en el lado izquierdo de la medular.

Y así se presentaba es nuevo Barça en Los Cármenes, rodando a cada minuto que pasaba. Engrasando esta maquinaria que poco a poco le haría imponerse en el terreno de juego, con un gol de Luis Suárez, quien sino, en las postrimerías de la primera parte que dejaba las cosas en su sitio; poco a poco este equipo iba marcando distancias con el rival.

Aun así la segunda parte comenzó, como ya viene siendo habitual, con susto y gol del Granada, que señalaba a los dos jugadores más débiles de este engranaje: André Gomes y Mathieu. Uno por dejadez de funcionas y otro por no entender bien su posición.

Pero era solo cuestión de tiempo que el engranaje siguiera engrasándose y los goles blaugranas fueron poco a poco cayendo, hasta llegar al 1-4 que señalaría el marcador. Pero lo importante no era el resultado, sino ver que este equipo, sin sus mejores futbolistas en el terreno de juego, empezaba a dar muestras de lo que es capaz cuando se acercan las fechas claves de la temporada. Alguno dirá que el Granada nos es medida de nada, otros diremos que lo importante es a qué empieza a oler el equipo cuando nos empezamos a jugar los títulos. Y lo dicho, este equipo empieza a emitir un aroma que es, cuando menos, interesante…

NOTAS:

Ter Stegen: Poco trabajo del cancerbero alemán. Aunque el que tuvo lo resolvió bien. Ya no es novedad decir que estamos probablemente ante el guardameta que mejor le “sienta” la elástica azulgrana.

Sergi Roberto: Sigue entendiendo lo que se demanda de él en ese puesto. Y que no es lo mismo si el sistema se normaliza, como fue ayer el caso, o se vuelven las probaturas al 3-4-3.

Mascherano: Ayer de mariscal de la defensa, le tocó marcar la línea y convivir con Mathieu. Todo un riesgo ambas cosas.

Mathieu: Como ya hemos dicho, cuarto central en este Barça, lo cual ya dice bastante.

Jordi Alba: Pocos laterales/extremos entienden esa posición como él. Con la vuelta al posicionamiento anterior, los laterales vuelven a cobrar protagonismo. Mención especial al tremendo pase que ejecuta para dejar solo a Suárez en el primer gol.

Rafinha: SC

Sergio Busquets: Se empieza a parecer a sí mismo y esa es la mejor noticia que podemos decir de él.

Rakitic: Por fin nos recordó al del año pasado. Sin hacer un tremendo partido ya es el interior clave que se ganó un puesto nada más llegar.

André Gomes: Cabeza de turco de este equipo. No está, pero ojo, llegará.

Iniesta: Aunque ayer solo jugó veintitantos minutos, sigue siendo fundamental en este equipo. Algo que es tan bueno como malo…

Suárez: El mejor nueve para este Barça. Ayer hizo de nuevo una exhibición. Si hay algún jugador que siempre, siempre, siempre da la cara, ese es el uruguayo.

Neymar: El brasileño es el jugador con mejor trato de balón de todo el continente y cuando le da por mostrarlo vemos cosas como las de ayer.

Alcácer: No sé si había alguna duda; estamos ante un tremendo jugador. Esperamos que sigan las oportunidades para el de Torrent. Ayer fue más banda que punta, pero yo me quedaría en cómo interpreta el juego. Será importante en este final de temporada.