Una de las posiciones que más relevancia ha cogido en los últimos tiempos ha sido la del lateral. En plena era del fútbol moderno, en la que el Juego de Posición ha surgido con fuerza como ideal a culminar por todos aquellos equipos que quieren llevar la iniciativa con balón, el rol de los laterales es el que más ha crecido en comparación con el fútbol de principios de siglo.

Si bien ayer Iván Fernández desgranaba la importancia de estos en el filial, hoy hacemos lo propio con los del primer equipo y analizamos qué problemas ha tenido Valverde esta temporada, en la que ha tomado decisiones diferentes respecto a la anterior.

El curso pasado, el ‘Txingurri’ optó por proyectar a Jordi Alba en el ataque y potenciar su sociedad con Messi, que ejerció de segundo punta en el 1-4-4-2 asimétrico durante buena parte del año. El rosarino encontraba en la ruptura del de L’Hospitalet la mejor forma de desahogar un ataque organizado falto de recursos.

Sin un extremo fijo por delante y con un volante como Iniesta – o Coutinho en la segunda vuelta –, Alba tenía tiempo y espacio para romper y llegar a línea de fondo con asiduidad. Este movimiento se convirtió en uno de los puntos fuertes del primer Barça de Valverde, ya que llegó a producir una buena cantidad de goles a un conjunto falto de ellos.

En el otro lado, Sergi Roberto le ganó la partida a Semedo y se consolidó en el rol del lateral más comedido en ataque. Afianzado en la fortaleza que emanaba directamente de la estructura táctica, el de Reus sumaba al mismo tiempo la seguridad defensiva de un tercer central y el manejo del balón de un centrocampista interiorizado.

Cambio de dibujo

En esta segunda temporada, sin embargo, Valverde decidió cambiar la estructura para ganar en fluidez ofensiva, a costa de perder solidez. Para ello, no solo cambió el dibujo, sino también el rol de los laterales en ataque: desde principios de curso que tanto Sergi Roberto como Jordi Alba se proyectan al mismo tiempo por fuera y tratan de apoyarse con las sociedades que forman directamente con el interior y el extremo de su costado.

Aunque parecido, el rol de Alba no es el mismo del año pasado, aunque similar. El paso del 1-4-4-2 al 1-4-3-3 ha cambiado la forma de relacionarse con sus compañeros: ahora ya no comparte la banda con un volante – un mediapunta que parte de la banda para irse hacia adentro – sino con un interior y un extremo.

La elección de este último puede (o no) perjudicarle. No hay que ir muy lejos para comprobarlo, ya que en el último partido frente al Betis Malcom ejerció en su banda natural como extremo puro, quitándole espacio a las incorporaciones de Alba. Algo parecido sucedió con Dembélé a principios de curso, pero ha sido con Coutinho que el lateral ha recuperado su mejor nivel.

Con el brasileño abandonando la banda cada vez más para ofrecerse entre líneas, en zonas intermedias a la espalda de los medios rivales, Jordi Alba ha encontrado por fin el espacio para proyectarse arriba e incluso la aportación de Arthur como interior le ha ayudado a crear situaciones de superioridad numérica haciendo del sector izquierdo el lado fuerte de la posesión azulgrana.

Cabe decir que la alineación del ex del Gremio, permitiendo resituar a Coutinho como uno de los hombres de arriba, ha otorgado más pausa y control al equipo azulgrana, permitiendo a los laterales darles el tiempo para proyectarse al ataque y, en definitiva, dar tiempo al resto del equipo a situarse mejor en caso de una pérdida de balón en el último tercio de campo.

El caso de Sergi Roberto, sin embargo, es bastante distinto al de Jordi Alba. Siendo lateral de adopción y no de formación, el ‘20’ azulgrana ha dado un paso atrás respecto al año pasado, fundamentado en la pérdida de seguridad defensiva con el cambio de dibujo.

Roberto, además, comparte banda con Messi, que suele quedarse descolgado en ataque en transición defensiva y Valverde aun no ha encontrado la solución para compensar al equipo en esta fase del juego. Más relacionado con el espacio que con el balón, eso sí, el de Reus se ha mostrado más discreto.

No es baladí, sin embargo, que cuando se mostró más cómodo fuera compartiendo banda con Rafinha en los partidos frente al Inter y al Real Madrid. Un aspecto al que sin duda Valverde deberá prestar atención ahora que Messi ha regresado de su lesión.