Por Marcos Rayado.

El Barcelona Femení arranca la temporada el próximo 7 de septiembre con la mejor plantilla de toda su historia. Al bloque que llegó a la final de la Champions League la pasada temporada se le unen Jenni Hermoso y Caroline Hansen, dos futbolistas de talla mundial.

Cuatro años consecutivos sin conseguir alzarse con el campeonato liguero son una decepción. No lograrlo esta temporada sería simplemente un fracaso estrepitoso. El Atlético de Madrid es un oponente duro, pero este año Lluis Cortés tiene en sus manos a la mejor plantilla de la historia de la sección femenina del club.

No hay grandes novedades en la portería ni en la parcela defensiva. El Barça ha firmado a Cata Coll, la guardameta con mayor proyección de España, pero la ha cedido al Sevilla para que se foguee. En el club andaluz no tendrá la titularidad asegurada, ya que las hispalenses cuentan con Sara Serrat y Noelia, también dos buenas arqueras. Por tanto, la portería del Barça volverá a estar defendida indiscutiblemente por Sandra Paños, mientras Pamela Tajonar esperará su oportunidad.

Tampoco hay novedades en defensa. Mapi León y Andrea Pereira serán las centrales, Leila ocupará la banda izquierda y Marta Torrejón el carril derecho. Todas tienen recambios de garantías, con Van der Gragt, la experimentada Melanie Serrano, leyenda del club, o la joven Laia Codina, que por fin llega al primer equipo.

Es en el centro del campo donde comienzan los quebraderos de cabeza para Cortés. Teniendo en cuenta que, a priori, alineará el clásico 4-3-3 que tan identificable ha hecho al Fútbol Club Barcelona independientemente de categoría o género, el técnico cuenta con cinco futbolistas extraordinarias para ocupar tres puestos. Keira Hamraoui, tras su soberbia temporada 18/19, es la principal candidata a ocupar la posición de pivote. Su despliegue físico, no exento de talento con el balón en los pies, la convierte en una pieza casi inamovible del sistema.

Patri Guijarro / Marca.com

Para las posiciones de interior, Lluis Cortés dispone, por un lado, de dos veteranas. Alexia y Losada son dos emblemas. Su excelente manejo del esférico son el máximo exponente del ‘estilo Barça’. Sin embargo, las nuevas generaciones vienen pisando fuerte, y tanto Patri Guijarro como Aitana aportan, además de técnica, muchísimo descaro. Patri con su capacidad de sacrificio, fuerza, disparos desde lejos y llegadas desde segunda línea. Aitana con una gran habilidad para el regate en espacios reducidos y ese punto de maldad tan necesario ante situaciones adversas.

Para los tres puestos de ataque, más ‘problemas’ todavía. Continúa Lieke Martens, mejor jugadora del mundo en 2017, ha llegado Caroline Hansen, que será indiscutible, y ha regresado Jenni Hermoso, que será el eje central que vertebre la zona ofensiva. Ya son tres para tres puestos. Además, Oshoala, que estuvo cedida la pasada campaña, se quedará en el equipo de modo permanente. La nigeriana tiene la determinación de la que adolece el Barça en muchas ocasiones. Ella primero marca, y después, si acaso, pregunta. Debería jugar… pero no tiene hueco.

Será injusto para Oshoala disponer de pocos minutos, y también lo será para Mariona Caldentey, que salvo sorpresa, será utilizada como ‘jugadora número 12’, limitando muchísimo su potencial. Andrea Falcón, fichada este año del Atlético de Madrid, y Candela Andujar, ambas jugadoras ofensivas de banda, seguramente tengan tantos minutos como extremo que como eventual reemplazo de las laterales. También habrá poco hueco para las canteranas Claudia Pina y Clara Armengol.

En resumen: el Barcelona tiene tantos recursos que el mayor problema para Lluis Cortés no será encontrar un once competitivo, sino mantener a todas las futbolistas enchufadas y contentas.