La importancia de los extremos

En el partido de Champions League del pasado miércoles frente al Inter de Milán el Barça se acabó llevando la victoria con dos genialidades de Luis Suárez. El charrúa, que está desesperando al Camp Nou en este inicio de temporada por su poca precisión con balón, recordó a su mejor versión con una volea marca de la casa y un control y posterior remate con su pierna menos buena espectaculares.

Que el Inter se encontró cómodo en la primera mitad e inicio de la segunda es obvio. Estuvo bien posicionado, sin recibir demasiado peligro, saliendo de portería con una facilidad destacable y generando mucho cada vez que marchaba al contraataque con un Alexis en estado de gracia y con el incansable Lautaro Martínez. En la segunda parte cambió la tónica del partido, sobre todo tras el primer gol de Suárez, un golpe anímico fuerte para un Inter al que ya le pesaban los minutos y los km. Sin embargo, no creo que el Barça jugara peor que en otros partidos de la temporada.

Arthur, De Jong y Busquets volvieron a ser la mejor noticia del conjunto blaugrana. Dieron continuidad al juego y se asociaron bien. El problema para ellos llegaba cuando en campo contrario se chocaban contra el muro del Inter por los pocos espacios interiores que generaban los tres de arriba.

Aquí llegamos a uno de los problemas que lleva teniendo el Barça desde la marcha de Guardiola, la falta de profundidad y amplitud. Un aspecto se ha ido tapando por diferentes factores, sobre todo por la calidad indiscutible de los jugadores culés que, como el miércoles, te ganan un partido en dos jugadas y la gran conexión blaugrana en estos últimos años, Messi-Alba. Por eso, en este tipo de partidos y planteamientos sale a la palestra la importancia de los extremos y su posicionamiento.

Cuando atacas en estático en campo contrario y, además, ante una defensa de 5 jugadores, los extremos deben tener la función de abrir el campo lo máximo posible para atraer a los defensas y generar espacios interiores. Por lo menos, hasta que sean los laterales los que hagan esa función, entonces sí pueden partir hacia dentro. Pero ni Griezmann, ni Messi, abren el campo posicionalmente, ni Roberto, ni Semedo (y más jugando a pierna cambiada) tienen el timing para llegar con ventaja, ni la calidad para forzar 1 contra 1 y superar a algún contrario en alguna jugada. Esperemos que con Jordi Alba el equipo quede más compensado en ataque y tenga esa profundidad, por lo menos, por izquierda.

Sobre la función de los extremos con Guardiola ya habló Henry en un programa de Sky Sports en el que explicaba precisamente todo lo que aprendió con Pep y la importancia de saber cuando no participar en el juego para tener más ventaja cuando participes.

Por este motivos, unido obviamente al cansancio nerazzuro, Dembélé mejoró al Barça en la segunda mitad. El francés por automatismo posicional tiene la tendencia de jugar más abierto que Griezmann y con un Semedo inoperante en izquierda eso era más que necesario para facilitar la aparición de espacios en zonas o pasillos interiores.

Al final la función del futbolista en cualquier equipo no es solamente crear superioridades individuales con balón sino también crearlas sin él ya sea a través de un desmarque o fijando una posición. Encontrar el espacio es el paso previo para llegar al gol y cuando no se puede ser vertical, la posición de los extremos y los laterales en el Barça es capital.