EL BASTIÓN DE GERARD LÓPEZ

Su apellido es Busquets, es diestro y ocupa la posición de mediocentro. Pero no. No es Sergio; es Oriol. Es de Sant Feliu de Guíxols y apenas hace unos meses todavía no podía conducir. Su gran última temporada en el Juvenil A le abrieron las puertas del equipo de Gerard en la categoría de plata. El impacto implícito en este primer tercio del curso ha sido considerable: ha disputado más del 70% de los minutos y ha salido de inicio en 11 de las 15 jornadas disputadas hasta ahora.

El técnico del filial lo ha utilizado tanto de pivote -su demarcación natural- como de interior, con un alto rendimiento en ambas facetas. Su dinamismo en los movimientos y en los pases son la piedra angular que sostiene el bloque y reafirman al equipo tanto en fase ofensiva como defensiva.

Oriol tiene la particularidad de ser un mediocentro que rompe un poco con la tendencia de ese perfil que catapultó a Sergio hasta el primer equipo. Porque el del Barça B, con un liderazgo impropio de un futbolista aún en formación, responde a esa clase de jugador con mucho más recorrido, sin tanta fijación estática, aunque no por ello sin una disciplina posicional evidente.

Oriol como sinónimo de equilibrio

Orio Busquets es un jugador jerárquico, físico y muy pulcro con el balón. Es, sin duda, un gran recuperador y corrector defensivo y su imponente pase vertical es un desahogo en la construcción del juego. A pesar de ello, su incidencia en la base de la jugada está relacionada con el apoyo y no tanto con la directriz. Al igual que su homólogo, es el escalón intermedio entre la última línea y el centro del campo. El catalán promedia alrededor de 33 pases por partido con un acierto superior al 85%. Aun así, no destaca por ser un clásico organizador, pero sí por su poderío aéreo con sus 185cm de estatura y el equilibrio con el que dota al grupo.

Mapa de calor de la temporada de Oriol Busquets – SofaScore

La propuesta de Gerard, que sigue sin ser respaldada por los resultados, poco a poco está madurando y el equipo comienza a tener las ideas más claras. El regreso de Ruiz de Galarreta ha sido tan rápido como necesario para que el grupo encontrara solidez, estabilidad y ritmo en la medular. Y con Busquets y un intermitente Vitinho, capaz de lo mejor y lo peor, el filial busca asentarse en la categoría.