La transformación del Barça 21-22 ya se ha completado. La pieza que faltaba ha llegado en el puesto de alero y Sarunas Jasikevicius ya tiene la plantilla al completo. Luego los resultados dictarán sentencia, pero desde la dirección deportiva parecen haber cumplido con los objetivos que se marcaron de cara a verano: han reforzado las dos grandes deficiencias del equipo, han conseguido mantener el núcleo duro del equipo y además lo han hecho reduciendo el presupuesto de la sección.

El único asunto pendiente es la posible adición de Pau Gasol, que no debería alterar demasiado ni los planes de Saras ni las expectativas de la temporada. Si quiere seguir puede ser un plus, y si no el Barça tirará sin problemas sin él.

Es muy típico y muy cinematográfico hacer una lista de pros y contras sobre cualquier cosa, y en este caso la tabla comparativa seguramente estaría más que igualada entre un lado y otro. Son tantos los beneficios que podría aportar la suma de Pau Gasol como los problemas derivados por su incorporación. Ya era así la temporada pasada cuando llegó y ahora con toda una campaña por delante todo se va a amplificar.

Pros

Si empezamos por las ventajas es evidente que hay que subrayar que a todos nos sorprendió el nivel que ofreció la temporada pasada dadas las expectativas que había. Sabíamos que en baloncesto FIBA siempre fue un abuso, pero no era previsible que con 40 «tacos» todavía fuera un jugador que sumara y fuera sustancial en momentos importantes. Y lo fue. 10-12 minutos de Pau Gasol bien protegido se han mostrado como rentables, por no hablar de que en el clutch es un jugador que no va a fallar, que no le va a temblar el pulso.

Sin duda alguna sería precioso que cerrara su brillantísima carrera con esa Euroliga que le falta. Una apendicitis le privó de competir una que llevaba ya su nombre escrito y Efes el año pasado. Dicen que a la tercera va la vencida, así que podría ser un reto ilusionante para el «16» y una motivación más para el Barça, al que le vendría de maravilla tener una foto icónica de Pau Gasol con el cetro continental.

Igualmente bonito sería para el jugador y para el equipo que le vio nacer pasear su figura por todas las pistas ACB (y en un año tan especial por la pandemia) y recibir la ovación que el mejor jugador de la historia del baloncesto español merece. Este seguramente sea uno de los motivos de más peso para continuar para Pau Gasol, pues este desfile por toda España sin duda engrandecería su leyenda en el deporte nacional, el camino que clarísimamente eligió hace muchos años. Gasol es, comercialmente, una marca nacional.

Contras

Indudablemente las circunstancias de esta temporada nada tendrían que ver con las de la pasada. La exigencia será mucho mayor porque la gente ya espera cosas de él, porque el gran rival se ha potenciado mucho y porque esta vez su físico deberá responder a un reto de nueve meses, no a una carrera de fondo de unos pocos meses con destino final Tokyo. El riesgo de que la despedida sea más amarga tanto a nivel colectivo como individual es muy real.

Su incorporación indudablemente volvería a tocar la rotación de Jasikevicius. Este año además con la incorporación de Sanli Pau Gasol partiría como tercer pívot y relegaría al ostracismo a Pierre Oriola, una vez más el gran damnificado. No se le ha visto a Saras muy dispuesto a darle minutos en el «4», así que quedaría muy reducido a partidos no demasiado comprometidos de ACB. Unos meses esta situación es sostenible, pero temporada y media probablemente no.

Deportivamente hablando el año pasado compensó, pero en una temporada más larga y de mucho más desgaste es razonable pensar que no siempre va a estar bien en ataque y que su déficit defensivo ya superará por mucho a su aportación en el otro lado.

Y el aspecto económico. El año pasado casi podría decirse que el Barça le hizo un favor a él de cara a prepararse para el gran reto de Tokyo y jugó por muy poco dinero, pero es razonable pensar que este año no será así. Probablemente hablamos de una cantidad no demasiado elevada, pero igual es la diferencia de salario entre Nigel Hayes y Nikola Kalinic.


Es un debate complejo donde se mezclan corazón y cabeza, sentimientos y raciocinio. Puede ser mejor que como acabó la temporada pasada, pero también peor. Puede acabar levantando otro título en junio, pero también terminar su carrera en un banquillo lesionado. Puede ser héroe, pero también villano si las cosas no salen y se le mira a él como por momentos pasó en la 20-21.

Creo que casi todo el barcelonismo está saciado de Pau Gasol. El aficionado blaugrana es evidente que tenía una espina clavada con el de Sant Boi por el poco afecto mostrado su Club, pero aunque haya sido tarde ese resquemor ha desaparecido en un elevadísimo porcentaje. Los culés ya no necesitan más de Pau y probablemente Pau ya no necesite más del Barça. Se han hecho felices durante un tiempo y seguramente no merezca la pena arriesgarse a un final no digno de Pau Gasol, como le pasó en Tokyo, por cierto.

Fue bonito, pero dejémoslo aquí.