ENORME MÁLAGA, GIGANTESCO BARÇA

                                                                     Por Otsuka

La primera gestación del Barça de Tito, con su mezcla de vértigo y posesión, se puede situar en algún momento entre finales de Septiembre y mediados de Octubre de 2012; desde entonces ha jugado partidos magníficos, pero todo proyecto necesita desafíos a vida o muerte para conocer su propia valía. Hoy ha sido la puesta de largo del Barça del futuro ante un rival apasionante que le ha obligado a desatar todo el caudal de su talento. El equipo de Tito y Roura ha superado con nota el primer gran reto de su trayectoria y ha insinuado algo que casi da miedo sugerir: que este equipo es mejor que el de Guardiola. O, al menos, que dispone de más recursos.

Digámoslo ya, ha sido un partidazo. Los actores han sabido sobreponerse a un terreno de juego resbaladizo y se han exigido mutuamente al máximo. El Málaga de Pellegrini ha vuelto a plantear un partido agresivo. De salida, presión en bloque alto con la línea defensiva casi en el medio campo y la presencia de Santa Cruz justificando, por sí mismo, toda la transición malacitana. Sería casi una falta de respeto por mi parte no aprovechar, al respecto, el análisis que Rafa Uclés nos regaló en esta entrada:

Fundamental para el partido son estos momentos en los que el Barça pierde la posesión del balón, robando multitud de balones al acumular a muchos cerca del balón. Si el Málaga es capaz de ir saliendo de esta primera presión del Barça y hacer que se den la vuelta y tengan que correr para atrás, irán ganando opciones para pasar la eliminatoria.¿Logrará el Málaga controlar el gesto técnico y orientaciones en los controles y pases en estos momentos tan delicados? En la ida, en muchas fases del partido, lo consiguió, haciéndose el dueño del mismo y decidiendo su modo de atacar.Santa Cruz me parece de esos jugadores que pueden darle una noche de pesadilla a los centrales del Barça, su capacidad para aguantar el balón y esperar a los suyos para asociarse puede ser fundamental, ya sea saliendo de inicio o entrando en el último tercio del partido.

En efecto, Santa Cruz se impuso con rotundidad a Piqué y Mascherano que, aún así, han jugado un muy buen partido. Santa Cruz conseguía gran parte de sus recepciones a la espalda del lateral, obligando a los centrales a desproteger el centro de la defensa para encimarle. Así, el delantero regalaba metros y segundos a Joaquín, que lograba situarse cómodamente en tres cuartos, ahí donde no se le puede detener. Joaquín explotó con crueldad la lentitud en el retorno de los interiores del Barça, haciendo bastante daño, al margen de la jugada del gol.
En este contexto se puede comprender el suplicio que supuso la visión de juego de Duda. Mientras le aguantó el físico consiguió permanecer muy cerca de Joaquín, que limpiaba el medio arrastrando tras de sí a Busquets, liberando espacios para el pase diferencial del portugués. El recurso “Duda”, en este contexto, es de elite. Con su desplazamiento en largo conseguía situar el balón en el carril que el Barça dejaba desprotegido en sus basculaciones. Especialmente débil se intuía el costado derecho cuando Eliseu conseguía alcanzar al Seba y Santa Cruz impedía que Piqué llegase a tiempo para hacer la cobertura. Tampoco fue la noche más relajada de Jordi Alba, que midió muy mal los metros que le podía dejar a Joaquín, descomunal durante más de media hora. De hecho, la primera parte apenas se vio a Jordi Alba superar la línea del balón.
En la primera media hora del partido no hubo un dominador claro. El Málaga contragolpeaba con peligro y el Barça correspondía con la verticalidad de Pedro. Nueva lección del canario, que cada día es más excelso en su lectura del juego. Con Iniesta extremadamente apagado, Xavi fuera de combate y Cesc martirizado por el doble pivote del Málaga, Pedro fue el ancla que fijó al equipo. Asistido por un notable Dani Alves, al menos en su aportación ofensiva, Pedro sujetó al Málaga hasta que Messi consiguió encontrar espacios para lanzar conducciones que la defensa, hay que decirlo, encajaba sin miedo. DeMichelis, Weligton y especialmente Gámez estuvieron soberbios en la primera parte, cortándolo casi todo.
El plan del Málaga solo se vio lastrado por errores casi groseros en el primer pase. La presión del Barça sobre la salida del Málaga ha sido particularmente desordenada, pero suficiente para ensuciar la salida del Málaga. Weligton y DeMichelis han regalado varios balones tanto por fallo técnico como por la escasa movilidad de Iturra y Camacho, que no les ofrecían líneas de pase. Seguro que DeMichelis ha echado mucho de menos a Monreal. Sin embargo, a la falta de precisión del Málaga correspondía el Barça con una precipitación impropia en los últimos metros. Se intentaba superar la presión del Málaga con un solo pase, buscando el pivoteo de Cesc o Messi, como si faltase paciencia para masticar la jugada en la circulación horizontal. Mérito del Málaga y síntoma inequívoco de que Xavi no estaba influyendo en el partido.

Así se nos consumió la primera parte, entre resbalones, fallos por ambos lados y mucho equilibrio. El empate era justo, aunque los últimos minutos el Barça parecía estar descifrando la jaula que Pellegrini había dispuesto. A pesar de esto, la historia de la primera parte muestra al Barça a remolque, por pura grandeza del Málaga. El equipo de Tito –hoy Roura- aceptó la situación, y alternó intentos de control con fases  de ida y vuelta que han vuelto a demostrar hasta qué punto el Barça podría ser un equipo peligroso jugando a transitar.
En la segunda parte cambia el guión. El Barça salió en estampida y, muy significativo, Jordi Alba dobla a Iniesta desde los primeros minutos, para activarle, y Andrés busca a Xavi y a Messi. Cuando se juntan estos tres para combinar suelen rasgar a los rivales desde la posesión, pero en los primeros quince minutos de la segunda parte se obró el milagro y el Barça superó al Málaga asociándose horizontalmente sin perder verticalidad. En una exhibición salvaje de técnica, Messi, Iniesta, Alves y Pedro consiguen empujar al Málaga contra la frontal del área, asestando un golpe tras otro. En especial, Messi hizo saltar todas las costuras , pero fueron Alves y Pedro los que le ofrecieron el espacio y los apoyos necesarios para castigar a todo el sistema defensivo del Málaga.
Por ahí surgieron las primeras grietas en el Málaga y el Barça… echó a correr. Así de sencillo, a correr; y como nunca. Un equipo policéntrico, con Iniesta desatado y Messi en plan caudillo –ligeramente atolondrado en las decisiones, eso sí-, que tan pronto se encomienda a Xavi para pausar el ritmo, como busca a Pedro en largo, la llegada desde atrás de Cesc o la ruptura de Jordi Alba. El Barça de Tito juega a muchas cosas a la vez, y todas las hace rápido. Ya no se sabe cuál es el plan A y el plan B, ya no se sabe lo que está pasando. Lo de hoy en la segunda parte ha sido un vendaval que salía de todas partes, de todos los focos posibles de creación de ventajas.
Y el Málaga ha sido el responsable. El equipo de Pellegrini ha forzado al Barça a poner su once de gala, le ha desafiado al intercambio de golpes, ha desactivado a Iniesta y Xavi en la primera parte, ha hecho crujir los dientes a los laterales, expulsado de la frontal a Messi y sacado de quicio a Cesc. Como en un combate de los Caballeros del Zodíaco, ha sido la grandeza del rival lo que ha obligado al Barça a alcanzar el séptimo sentido. Y el Málaga, que durante toda la segunda parte se mantuvo de pie en el ojo del huracán, logrando incluso empatar el partido de nuevo, hincó la rodilla en algún momento hacia el minuto setenta. Cautivo y desarmado, se rindió incluso cuando un gol le metía en la eliminatoria. Los jugadores sabían que habían perdido. No se le podía pedir más al Málaga, extenuado, incapaz ya de discutirle al Barça. Demasiados focos de creación de ventajas para responder a todos.
En definitiva, el Barça tiene demasiada calidad. Al final del partido lo explicó Joaquín en una entrevista. ¿Cómo se puede derrotar a jugadores que se pasan los noventa minutos combinando a toda velocidad? Tarde o temprano te agotan, porque nunca se detienen, y aceleran cuando tú ya estás al máximo. Y siguen acelerando cuando te quedas sin gasolina. Algo así explicaba Joaquín, con resignación. Pero también con orgullo, con la sensación de haber obligado al Barça a llegar a su máximo nivel. Se han pegado con el mejor y esta noche dormirán con sangre en los nudillos. Enorme Málaga. Gigantesco Barça.